Squid: Take Notes, Markup PDFs

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Nuestra opinión sobre Squid: Take Notes, Markup PDFs de Appgk
Cuando necesito trabajar con apuntes que no nacen en un teclado, Squid: Take Notes, Markup PDFs me resulta una opción especialmente cómoda. La idea es sencilla: escribir a mano en la pantalla, organizar el contenido y después convertirlo en algo útil, como un documento anotado o una presentación. En mi experiencia, no intenta sustituir todas las herramientas de productividad, pero sí resuelve muy bien una situación concreta: pasar de una explicación, una lectura o una reunión llena de ideas sueltas a un material que puedo revisar y compartir.
Es una aplicación de productividad desarrollada por Steadfast Innovation, LLC y distribuida gratis para Android. Tiene una valoración media de 4,2 basada en alrededor de 70 mil valoraciones y supera los 10 millones de instalaciones, cifras que encajan con la sensación de estar ante una herramienta bastante conocida y madura. Su clasificación PEGI 3 también la hace apropiada para un público amplio. Hay compras dentro de la aplicación, con importes de 1 a 10 euros cuando se facturan a través de Google Play, así que conviene revisar qué herramientas están incluidas antes de depender de ella para un flujo profesional.
De una idea escrita a mano a un documento que puedo entregar
El punto de partida: cuando teclear no es lo más rápido
Mi escenario habitual empieza con una necesidad muy concreta: estoy leyendo un PDF, escuchando una explicación o preparando una reunión y quiero apuntar algo sin interrumpir el razonamiento. En esas situaciones, abrir un procesador de textos obliga a pensar demasiado pronto en títulos, formato y estructura. Con Squid puedo empezar con trazos rápidos, flechas, círculos y palabras sueltas. Esa libertad cambia bastante la primera fase del trabajo.
La aplicación se siente más cercana a una hoja de papel que a un documento convencional. Eso es una ventaja si usas una tableta o un teléfono compatible con escritura manual, aunque la experiencia depende mucho del tamaño de la pantalla y de la precisión del lápiz. En una pantalla pequeña puedo tomar notas breves, pero para esquemas amplios o páginas cargadas prefiero una tableta. No es un detalle menor: el mismo flujo puede sentirse natural en una pantalla grande y algo apretado en un móvil.
Lo mejor de Squid: Take Notes, Markup PDFs
Aspectos que debes tener en cuenta sobre Squid: Take Notes, Markup PDFs
Antes de empezar, recomiendo decidir qué tipo de nota vas a crear. Para una lista rápida basta una página sencilla. Para una clase, una investigación o una reunión larga, me funciona mejor separar cada tema en páginas distintas desde el principio. Así evito terminar con una sola hoja interminable donde encontrar una idea concreta se vuelve más lento que escribirla de nuevo.
Cómo construyo la nota paso a paso
Empiezo creando una página y eligiendo el estilo de fondo que mejor se adapta al contenido. Una cuadrícula me ayuda con diagramas y tablas dibujadas; las líneas sirven para apuntes más tradicionales, mientras que una página limpia resulta mejor para mapas visuales. No es una decisión puramente estética. El fondo actúa como una guía y puede evitar que los apuntes se desplacen o pierdan proporción.
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Después escribo sin intentar dejarlo todo perfecto. Una de las fortalezas de la aplicación está precisamente en poder corregir sobre la marcha. Si una frase queda mal colocada, puedo borrarla o ajustar la página sin rehacer todo el contenido. También puedo usar distintos grosores y colores para separar definiciones, tareas y dudas. Mi consejo es reservar un color para las acciones pendientes; cuando reviso la página después, localizo enseguida qué necesita una respuesta.
Un uso menos obvio es emplear la escritura manual como primera versión y no como resultado final. Por ejemplo, en una reunión puedo anotar nombres, decisiones y flechas entre temas. Al terminar, reviso la página y convierto solo lo importante en una estructura más limpia. Esto ahorra tiempo frente a intentar transcribir cada frase y conserva algo que las notas mecanografiadas suelen perder: la relación visual entre las ideas.
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También resulta útil para explicar problemas técnicos. En lugar de describir durante varios párrafos dónde está un fallo, puedo dibujar el recorrido de una pantalla, rodear el punto conflictivo y añadir una breve indicación. Para enviar ese material a otra persona, la anotación visual suele ser más clara que una explicación lineal. Aquí la aplicación no funciona solo como bloc de notas, sino como una superficie de comunicación.
Trabajar sobre un PDF sin perder el documento original
El flujo cambia cuando parto de un PDF. En ese caso, la aplicación sirve para escribir encima del material: puedo subrayar, marcar una zona, añadir comentarios al margen o dibujar una conexión entre dos partes. Me parece mucho más práctico que alternar entre un lector y una aplicación separada de anotaciones, sobre todo cuando estoy estudiando o revisando un documento que ya tiene una estructura definida.
Capturas de pantalla












Mi forma de usarlo es hacer una primera lectura sin marcar demasiado. En la segunda pasada, resalto únicamente las ideas que necesitaré recuperar. Si anoto cada línea, la página termina saturada y las marcas dejan de ayudar. Para textos académicos o manuales, añado comentarios cortos en los márgenes y dejo las explicaciones largas para una página independiente. Así el PDF conserva su función de referencia y las notas no compiten con el contenido principal.
Hay un detalle de organización importante: no trato el PDF anotado como si fuera una nota improvisada. Cuando termino una sesión, reviso las marcas y escribo una pequeña lista de acciones o conclusiones en otra página. Ese paso convierte una lectura pasiva en un resultado concreto. Por ejemplo, después de revisar un documento de trabajo, puedo salir con tres decisiones, dos preguntas y una tarea asignada, en lugar de un archivo lleno de subrayados que nunca vuelvo a abrir.
Para estudiantes, este método puede ser especialmente útil al preparar un examen. Yo separaría las páginas por tema y usaría el PDF como fuente, no como cuaderno completo. En los márgenes colocaría palabras clave y en páginas nuevas resumiría los conceptos con mis propias conexiones. El beneficio está en combinar la referencia original con una explicación personal, aunque requiere disciplina para no convertir cada documento en un conjunto de marcas difíciles de repasar.
El traspaso: de mis apuntes a otra persona
La parte decisiva de cualquier aplicación de notas no es solo escribir, sino conseguir que el contenido sobreviva al momento en que lo comparto. Squid está pensada para crear anotaciones y presentaciones, por lo que el traspaso puede formar parte del mismo proceso. Yo reviso primero el material como si fuera el destinatario: ¿se entiende la flecha?, ¿el texto queda dentro del margen?, ¿los colores siguen teniendo sentido sin mi explicación oral?
Cuando preparo una presentación, no intento convertir cada página en una diapositiva perfecta desde el primer minuto. Empiezo con una secuencia visual: problema, causa, propuesta y siguiente paso. Después limpio los trazos que solo servían para pensar y dejo los que ayudan a explicar. Este procedimiento es más rápido que diseñar desde cero, aunque el resultado conserva un estilo manuscrito. Para una exposición informal o una explicación de proyecto, eso puede ser una virtud; para una presentación corporativa muy pulida, probablemente preferiría una herramienta especializada.
También tengo en cuenta a quién envío el resultado. Una página llena de anotaciones puede ser excelente para mí y confusa para un compañero que no estuvo en la reunión. Por eso añado una primera página de contexto o una breve leyenda cuando utilizo símbolos. Es una mejora sencilla que no depende de una función avanzada y evita uno de los problemas más comunes de las notas visuales: que el autor entienda conexiones que nadie más puede reconstruir.
Para colaborar, la aplicación encaja mejor cuando una persona prepara y otra revisa que cuando varias personas editan simultáneamente el mismo contenido. Su punto fuerte es la escritura directa y la anotación, no la coordinación compleja de un documento compartido. Si el equipo necesita comentarios en tiempo real, historial detallado de cambios o edición simultánea, una suite colaborativa convencional será más adecuada. Squid puede aportar el boceto visual, pero no debería cargar por sí sola con todo el proceso de colaboración.
El resultado: qué queda después de terminar
Al finalizar, puedo tener una página manuscrita, un PDF marcado o una secuencia que sirve de presentación. Lo que más valoro es que el resultado conserva el recorrido de la idea. En mis notas, una flecha puede explicar mejor que un párrafo por qué dos conceptos están relacionados. Esa naturalidad es difícil de conseguir con una aplicación basada exclusivamente en texto.
La aplicación también me parece útil para personas que piensan espacialmente. Si organizas la información mediante bloques, dibujos y conexiones, escribir en una página abierta puede ser menos restrictivo que trabajar con campos prediseñados. Profesores, estudiantes, diseñadores, técnicos y cualquiera que revise documentos con frecuencia pueden encontrar aquí un espacio flexible para desarrollar ideas antes de convertirlas en un formato más formal.
En casa, un ejemplo práctico sería planificar una reforma pequeña. Puedo importar un plano o trabajar sobre una imagen, señalar medidas que debo comprobar, rodear enchufes y dibujar posibles recorridos. Luego preparo una página limpia con las decisiones tomadas y las dudas que debo consultar. No sustituye una herramienta profesional de diseño, pero sí reduce la distancia entre observar un problema y explicárselo a otra persona.
Otro caso es la tutoría. Mientras explico un ejercicio, puedo escribir cada paso, tachar un procedimiento incorrecto y dibujar una relación entre fórmulas. Después, el alumno conserva una explicación visual de la sesión. En este contexto, la escritura imperfecta no es un defecto: muestra el razonamiento y permite ver cómo se llega a la solución. La clave está en ordenar la página lo suficiente para que el repaso posterior no dependa de recordar la conversación.
Dónde se rompe el flujo
La primera fricción aparece cuando se necesita buscar información dentro de muchas páginas manuscritas. Una colección de cuadernos puede ser muy agradable de consultar visualmente, pero no ofrece la misma sensación de inmediatez que una base de datos de texto bien estructurada. Si tu prioridad es localizar una palabra exacta entre cientos de notas, ordenar tareas o relacionar contactos y fechas, una aplicación de notas mecanografiadas puede ser una elección más eficiente.
La segunda limitación es la precisión de entrada. Con un lápiz adecuado y una tableta, escribir resulta mucho más natural. Con el dedo, los trazos son menos controlables y las páginas se llenan antes. En un teléfono, además, el espacio disponible obliga a hacer zoom o a escribir pequeño. Yo no elegiría Squid como herramienta principal para redactar documentos largos desde el móvil; la reservaría para anotaciones, esquemas y revisiones rápidas.
También hay que asumir que el estilo manuscrito exige más trabajo editorial si el documento va a circular entre varias personas. Una página clara para quien la creó puede necesitar limpieza, títulos o una explicación adicional antes de convertirse en material de equipo. La aplicación facilita la creación, pero no elimina la necesidad de revisar. El resultado final depende bastante de cómo organices las páginas y de cuánto tiempo dediques a preparar el traspaso.
El modelo gratuito permite probar el flujo sin pagar de entrada, algo que agradezco porque la utilidad depende mucho del dispositivo y de la forma de escribir de cada persona. Las compras integradas oscilan entre 1 y 10 euros si se realizan mediante Google Play. Antes de incorporarla a un trabajo habitual, revisaría qué herramientas concretas necesito y cuáles forman parte de la modalidad elegida. No conviene suponer que toda función relacionada con exportación, presentación o personalización tendrá el mismo acceso.
Mi comparación con las alternativas habituales
Frente a una aplicación de notas de texto, Squid gana en libertad visual y pierde en velocidad para escribir mucho contenido. Frente a un editor de PDF tradicional, ofrece una sensación más cercana al papel y resulta más cómodo para dibujar, pero puede ser menos apropiado si necesitas modificar el texto interno del documento con precisión. Frente a una herramienta de presentaciones, permite llegar antes a un esquema explicativo, aunque no está orientada a crear diseños elaborados con el mismo nivel de control.
Yo la escogería cuando la entrada es visual y el resultado también puede serlo: una clase, una revisión anotada, un diagrama, una lluvia de ideas o una explicación paso a paso. La evitaría como centro de un sistema personal basado en tareas, etiquetas, búsquedas rápidas y referencias cruzadas. En ese caso, una aplicación de notas estructuradas ofrece menos libertad al dibujar, pero más orden al recuperar información meses después.
Para decidir, haría una prueba sencilla: tomaría una nota durante una situación real, la revisaría al día siguiente y trataría de encontrar una idea concreta. Si la escritura manual te ayuda a recordar y el contenido sigue siendo legible, la aplicación puede encajar muy bien. Si descubres que pasas más tiempo ampliando, limpiando y buscando que pensando, el formato tradicional probablemente te resultará más práctico.
Mi veredicto para distintos perfiles
Después de usarla en flujos de lectura, planificación y explicación, mi opinión es favorable, pero bastante específica. Squid no es simplemente otra aplicación para guardar frases: su valor está en ofrecer una superficie flexible donde puedo pensar con trazos y después darles una salida útil. La posibilidad de anotar PDF y preparar presentaciones amplía el recorrido de la idea, desde el primer apunte hasta el material que comparto.
La recomendaría a estudiantes que trabajen con documentos, a profesores que expliquen visualmente, a profesionales que revisen planos o informes y a cualquiera que eche de menos el papel, pero quiera mantener sus apuntes en un dispositivo. También puede ser una buena puerta de entrada para quien nunca se ha adaptado a las aplicaciones de notas tradicionales.
No la recomendaría como primera opción a quien necesita escribir grandes cantidades de texto, gestionar una base de conocimiento muy enlazada o colaborar en tiempo real con un equipo. Tampoco la elegiría sin probarla antes si solo tienes un teléfono pequeño y no utilizas lápiz. En esas condiciones, la idea es buena, pero la interacción puede dejar de ser cómoda.
En definitiva, Squid: Take Notes, Markup PDFs funciona mejor cuando el objetivo no es producir texto perfecto desde el primer trazo, sino capturar una idea, verla sobre la página y transformarla poco a poco en algo que otra persona pueda entender. Es gratuita para empezar, tiene una amplia presencia entre los usuarios de Android y ofrece un enfoque claramente distinto al de las notas convencionales. Su mayor acierto es convertir la escritura manual en un flujo completo, no dejarla aislada como un simple garabato.
Preguntas frecuentes sobre Squid: Take Notes, Markup PDFs
¿Qué es Squid: Take Notes, Markup PDFs y para qué sirve?
Squid es una aplicación de notas manuscritas para Android que permite escribir con el dedo o un lápiz digital, dibujar, organizar apuntes y trabajar sobre documentos PDF. Resulta especialmente útil para estudiantes, profesores y profesionales que prefieren escribir de forma natural en una pantalla, añadir anotaciones a documentos o mantener cuadernos digitales sin depender exclusivamente del teclado.
¿Squid permite importar, leer y editar archivos PDF?
Sí. Squid permite importar documentos PDF para escribir encima de ellos, resaltar contenido, añadir anotaciones y realizar marcas directamente sobre las páginas. Esta función es práctica para completar ejercicios, revisar contratos o estudiar apuntes. Conviene tener presente que las herramientas disponibles pueden variar según la versión y que algunas opciones avanzadas podrían requerir una compra dentro de la aplicación.
¿Se puede utilizar Squid con un lápiz óptico o stylus?
Sí, la aplicación está pensada para aprovechar lápices digitales compatibles, aunque también puede utilizarse con el dedo. La experiencia suele ser más precisa y cómoda con un stylus activo, especialmente al tomar apuntes extensos o dibujar. La compatibilidad y funciones como la sensibilidad a la presión dependen del modelo del dispositivo, del lápiz utilizado y de la versión instalada.
¿Squid es gratis o requiere una suscripción?
Squid puede descargarse y utilizarse con funciones básicas sin pagar, pero no todas sus herramientas están necesariamente disponibles de forma gratuita. Algunas características, como determinadas opciones de exportación, tipos de papel, herramientas adicionales o funciones relacionadas con PDF, pueden estar reservadas para una versión premium o compras integradas. Es recomendable revisar el precio mostrado en la tienda antes de confirmar.
¿Mis notas de Squid se sincronizan automáticamente entre dispositivos?
La disponibilidad de sincronización depende de las funciones incluidas en la versión de Squid y de la configuración de la cuenta o del sistema utilizado. No debe asumirse que todas las notas se guardan automáticamente en la nube. Para evitar pérdidas, es aconsejable exportar periódicamente los apuntes importantes, conservar copias de seguridad y comprobar cómo se transfieren los documentos si se cambia de teléfono o tableta.











